Foto del Dr. Felipe Bisbal en nuestra clínica
Preguntas y Respuestas

Sobre la Unidad y las citas

Un cardiólogo general evalúa el corazón en conjunto: el músculo, las válvulas, las arterias coronarias, la función de bomba. Nosotros nos ocupamos solo del sistema eléctrico, que es lo que regula el ritmo. Lo que llega a nuestra puerta son casos que ya han pasado por cardiología general y necesitan algo más, o casos que desde el inicio requieren electrofisiología intervencionista: ablaciones, implante de desfibriladores o marcapasos, estudio de canalopatías hereditarias como el síndrome de Brugada o el QT largo, fibrilación auricular que no responde a medicación.

No es que los cardiólogos generales lo hagan peor. Es que el sistema eléctrico del corazón da para toda una subespecialidad, y hay situaciones en las que importa mucho estar en el sitio adecuado.

En nuestra unidad del Hospital Quirón Palmaplanas tenemos electrofisiología intervencionista, seguimiento de dispositivos y un programa específico de genética cardiovascular.

No hace falta. Puedes contactar directamente a través de la página de cita. Si ya tienes informes, un ECG antiguo o un Holter hecho, tráelos: nos ahorra tiempo y evitamos repetir lo que ya está. Si no tienes nada, tampoco pasa nada, empezamos desde cero.

Sí. Tenemos pacientes de Madrid, Barcelona, Valencia, Canarias y de fuera del país también. Hay diagnósticos, en especial las canalopatías hereditarias como el síndrome de Brugada, que en España solo unos pocos centros los ven con la frecuencia suficiente para manejarlos bien. Si tu caso es así, podemos revisar la documentación antes de que vengas para que la consulta sea útil desde el primer momento.

Sí, y no te lo pienses mucho. Hay decisiones que cambian la vida de una persona, como implantar un desfibrilador o hacer una ablación en una zona compleja, y nadie debería tomarlas sin haber escuchado al menos dos criterios médicos. Trae todo lo que tengas: informes, ECG, Holter, el estudio electrofisiológico si lo tienes.

Sí. La unidad de cardiología pediátrica atiende niños con arritmias, canalopatías hereditarias y familias con antecedentes de muerte súbita. Las arritmias en la infancia tienen características propias que no siempre coinciden con las del adulto, y el abordaje, incluida la ablación cuando hace falta, se adapta a cada edad.

A través de este formulario o por teléfono directamente. El tiempo depende de la urgencia: si tienes síntomas activos que te preocupan, indícalo al contactar y lo priorizamos. Para casos estables, lo normal son pocos días.

La primera consulta

Normalmente entre 45 minutos y una hora. Empezamos con la historia clínica: síntomas, cuándo aparecieron, qué los desencadena, antecedentes personales y familiares, la medicación que tomas. Los antecedentes familiares en cardiología del ritmo son más importantes de lo que mucha gente cree, así que no los pases por alto aunque te parezcan remotos. Después hacemos un ECG en consulta, y según lo que encontremos decidimos el plan, o qué pruebas adicionales hacen falta.

Todo lo que tengas hecho: informes de cardiología o de urgencias, ECGs anteriores aunque sean de hace años, el Holter si te lo hicieron, la lista de medicación o directamente las cajas. Si llevas un registro de tensión en casa, tráelo también. Y si tu reloj o pulsera ha guardado alguna alerta, con una captura de pantalla es suficiente.

No. No cambies ni pares ningún fármaco por tu cuenta antes de venir. Para algunas pruebas específicas puede ser necesario suspender algo de forma temporal, pero eso te lo indicamos nosotros con antelación y con instrucciones claras. Hacerlo sin que te lo digamos puede alterar los resultados o, en ciertos casos provocar una arritmia. No vale la pena el riesgo.

Sí, siempre. Con el diagnóstico, o la hipótesis diagnóstica si todavía estamos en proceso de estudio, el plan de pruebas y el tratamiento recomendado. En pocos días desde la visita.

Síntomas: cuándo consultar

Si tienes palpitaciones repetidas, mareos sin causa aparente, sensación de que el corazón se para un momento o se desboca, o si ya te han visto algo raro en un ECG, merece una valoración. Lo mismo si hay antecedentes familiares de muerte súbita o de enfermedades del ritmo. Puedes ver los síntomas más comunes que atendemos.

La mayoría no. Los latidos «de más» que se notan como un golpe en el pecho, que llamamos extrasístoles, son muy comunes y en personas sin cardiopatía de base no tienen importancia clínica. Casi todo el mundo los tiene en algún momento, especialmente con estrés, poco sueño o demasiado café.

Pero hay palpitaciones que sí requieren estudio: las que duran varios minutos, las que van con mareo o pérdida de conocimiento, o las que ocurren en alguien con cardiopatía conocida o antecedentes familiares de muerte súbita. La Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda consultar cuando las palpitaciones se asocian a otros síntomas o son muy frecuentes y persistentes. Si tienes dudas, consulta. Es una visita, no una cirugía.

Puede ser. Un síncope, que es como llamamos a la pérdida de conocimiento brusca y transitoria, tiene muchas causas posibles, y algunas son cardíacas. Hay arritmias que reducen el gasto del corazón tan de golpe que el cerebro se queda sin flujo y la persona cae al suelo.

Si hubo dolor en el pecho justo antes del episodio, o el corazón iba muy rápido, o te desmayaste mientras hacías esfuerzo o estabas en reposo sin ninguna razón obvia: llama al 112 o ve a urgencias ese mismo día. Si ya pasó y te encuentras bien, pide cita para estudiarlo. No lo dejes para ver si se repite.

Dolor en el pecho intenso, pérdida de conocimiento repentina, corazón muy acelerado que no cede, o dificultad para respirar sin causa clara. Eso es 112, no consulta. No esperes.

Pruebas diagnósticas

El ECG es una foto de 10 a 15 segundos de la actividad eléctrica del corazón. Rápido, indoloro, en cualquier consulta. El problema es que si la arritmia no ocurre justo en ese momento, no la ve. El Holter es lo mismo pero durante 24 o 48 horas: lo llevas puesto haciendo vida normal y registra todo lo que pasa. Si la arritmia es esporádica, hay muchas posibilidades de que el Holter la capture cuando el ECG nunca la pillara. Para casos con síntomas todavía más infrecuentes tenemos sistemas de monitorización de larga duración.

Es una exploración en la que introducimos electrodos muy finos por una vena de la ingle hasta dentro del corazón, para analizar el sistema eléctrico directamente. Se hace con sedación, así que no duele. Lo que algunos pacientes notan es un poco de presión en la ingle al colocar los catéteres, y a veces palpitaciones durante el estudio porque las provocamos a propósito para localizar la arritmia. Dura entre una y tres horas según el caso. Si durante el procedimiento encontramos el foco, podemos hacer la ablación, que es aplicar energía para eliminar esa zona, en el mismo momento.

Es un dispositivo pequeño, más o menos del tamaño de un palito de memoria USB, que se coloca justo debajo de la piel del pecho con una incisión mínima. Puede registrar el ritmo de forma continua hasta tres años. Lo usamos cuando los síntomas son muy esporádicos y los Holters convencionales de 24-48 horas no llegan a capturarlos. Se hace vida completamente normal con él. Más información en monitorización avanzada.

No te alarmes, pero tampoco lo ignores. Lo que hay que hacer es venir a confirmar con un ECG o un Holter. Los smartwatches pueden orientar, pero no tienen la precisión de un equipo médico y hay bastantes falsos positivos. Si hay FA real, hay que diagnosticarla bien y decidir cómo tratarla. Tienes más información sobre fibrilación auricular en nuestra página.

Para orientar, sí. Para diagnosticar, no. El Apple Watch, algunos Garmin, los Samsung Galaxy Watch más recientes, todos tienen algortimos que detectan irregularidades en el ritmo y pueden alertar de una posible FA. Pero la tasa de falsos positivos es relevante, y ningún algoritmo comercial sustituye un ECG de 12 derivaciones leído por alguien con experiencia. Si el reloj te ha dado una alerta, úsala como motivo para consultar, no como diagnóstico definitivo.

Arritmias y fibrilación auricular

Arritmia es cualquier alteración del ritmo cardíaco: demasiado rápido, demasiado lento, o irregular. La mayoría no son peligrosas. Los extrasístoles son muy frecuentes y en un corazón sin daño previo no tienen importancia clínica. El problema aparece cuando la arritmia ocurre en un corazón que ya tiene algún problema de base, o cuando la propia arritmia es el problema, como en ciertas taquicardias ventriculares. En esos casos sí hay que actuar. Más información en nuestra página de diagnóstico y tratamiento de arritmias.

La fibrilación auricular es la arritmia sostenida más frecuente. Las aurículas, las dos cámaras superiores del corazón, dejan de contraerse de forma coordinada y pasan a moverse de manera caótica, a entre 300 y 600 impulsos por minuto. Eso hace que la sangre no circule bien dentro de la aurícula y se formen coágulos. Si uno de esos coágulos llega al cerebro, provoca un ictus.

Según las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) actualizadas en 2024, el riesgo de ictus en pacientes con FA no tratada es aproximadamente cinco veces mayor que en la población general. Es uno de los datos que más me interesa que los pacientes entiendan, porque hay mucha gente que tiene FA y no lo sabe, y que no está anticoagulada. Más en nuestra página de fibrilación auricular.

La ablación es el tratamiento que más posibilidades tiene de eliminar o reducir mucho los episodios de FA, especialmente en el tipo paroxístico, que es cuando aparece en episodios y desaparece sola. Las guías ESC 2024 la recomiendan como primera opción cuando el paciente prefiere una solución intervencionista sobre tomar medicación de por vida.

Ahora bien, «curar» es una palabra que uso con cuidado. En FA paroxística en un paciente sin aurículas muy dilatadas, los resultados son buenos. Hay recurrencias, y en FA persistente de mucho tiempo el resultado es menos predecible. La ablación no es sinónimo de curación garantizada: es el mejor instrumento que tenemos para muchos perfiles de paciente, y hay que hacer la indicación bien.

Depende de tu riesgo de ictus, que calculamos con una escala llamada CHA₂DS₂-VASc. Si tu puntuación es alta, la anticoagulación se mantiene aunque hayas hecho una ablación exitosa, porque la FA puede seguir apareciendo de forma silenciosa sin que la notes. Si el riesgo es bajo, puede reconsiderarse. Esa decisión la tomamos con la información clínica completa. Dejar los anticoagulantes sin indicación médica es uno de los mayores riesgos evitables en esta enfermedad.

Síndrome de Brugada, muerte súbita y herencia

La primera descripción formal de este síndrome la publicamos en 1992 en el Journal of the American College of Cardiology, junto con mis hermanos Pedro y Ramon. Llevamos más de tres décadas estudiándolo, y todavía hay aspectos que no tenemos del todo claros, como la estratificación exacta del riesgo en portadores asintomáticos.

Lo que sí sabemos bien es esto: es una enfermedad del sistema eléctrico del corazón, una canalopatía, que puede provocar arritmias ventriculares graves y muerte súbita, sobre todo en hombres jóvenes que por lo demás están completamente sanos. El diagnóstico se hace por el ECG, que muestra un patrón muy característico en las derivaciones derechas del pecho, lo que llamamos patrón tipo 1. Se hereda de forma autosómica dominante: cada hijo de un portador tiene un 50% de probabilidades de heredar la mutación, aunque no todos los portadores tienen el mismo riesgo de arritmia grave. Por eso el estudio familiar y el seguimiento son tan importantes. Más en Brugada Genomic.

En la mayoría de los casos en que hay un riesgo real, sí. El primer paso es identificar quién tiene ese riesgo aumentado: tanto personas que ya han tenido un episodio, síncope o parada cardíaca recuperada, como portadores de canalopatías o cardiopatías estructurales que todavía no han tenido síntomas pero cuyo perfil indica que están en riesgo.

Una vez identificados, el desfibrilador automático implantable (DAI) es el tratamiento más eficaz que tenemos: detecta la arritmia en segundos y la interrumpe antes de que cause daño. En el síndrome de Brugada específicamente, la ablación también puede reducir el riesgo de episodios en algunos perfiles de paciente. Más información en prevención de muerte súbita.

Sí, y sin mucha demora. Cuando una persona muere de forma súbita e inexplicada, sin infarto conocido, sin causa evidente, hay que pensar en una enfermedad hereditaria del corazón. Los familiares de primer grado (padres, hermanos, hijos) tienen un 50% de probabilidades de compartir la misma condición genética.

El estudio incluye ECG, ecocardiograma y, cuando es posible, un análisis genético, ya sea del propio fallecido si se guardaron muestras, o de los familiares vivos. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) tiene protocolos de estudio familiar bien establecidos para estas situaciones. Pide cita con nosotros y lo coordinamos.

Se analiza una muestra de sangre o saliva buscando mutaciones en los genes que se sabe que causan enfermedades cardíacas hereditarias: síndrome de Brugada, QT largo, miocardiopatía hipertrófica y otras. Un resultado positivo significa que tienes una variante patogénica, lo cual tiene implicaciones para ti y para tus familiares de primer grado. Un resultado negativo no siempre descarta la enfermedad: hay casos con ECG o clínica sugestiva donde el gen causante todavía no está identificado.

El informe genético se interpreta siempre junto a la historia clínica y el ECG. Solo, no dice gran cosa. Más detalles en Brugada Genomic.

Depende de la enfermedad. En canalopatías como el síndrome de Brugada o el QT largo, el estudio se puede hacer desde la infancia, porque el riesgo puede aparecer en cualquier momento, incluso en niños. En enfermedades más estructurales, como la miocardiopatía hipertrófica, el seguimiento suele empezar alrededor de los 10 años. No hay una respuesta única. Nuestro equipo lo valora caso por caso según el tipo de enfermedad y el resultado genético de los padres.

Tratamientos y dispositivos

Un marcapasos envía impulsos eléctricos para que el corazón no vaya demasiado lento, lo que se llama bradicardia. Un DAI, desfibrilador automático implantable, también puede hacer eso, pero su función principal es otra: monitoriza el ritmo todo el tiempo y si detecta una arritmia ventricular mortal, la interrumpe automáticamente con un choque eléctrico. Son dispositivos para indicaciones completamente distintas. Un paciente con el corazón lento necesita un marcapasos. Un paciente con riesgo de muerte súbita necesita un DAI. Los modelos más modernos combinan a veces las dos funciones. Más en implante de dispositivos.

En la mayoría de los casos sí. Los dispositivos modernos son en su gran mayoría «MR condicionales», es decir, compatibles con resonancia magnética siempre que se sigan ciertas condiciones técnicas. Antes de programar la resonancia, hay que notificar al equipo de la unidad para verificar el modelo exacto del dispositivo y revisar el protocolo. Es un paso necesario pero raramente bloquea la prueba.

Con marcapasos, sí, sin restricciones significativas para la mayoría de pacientes. Con un DAI depende mucho de la enfermedad de base: hay pacientes que pueden hacer deporte moderado sin problema, y otros en los que conviene ser más cautelosos, sobre todo con ejercicio de alta intensidad. No hay una regla general válida para todos. Eso lo hablamos en consulta según tu caso.

Niños y deporte

A veces sí es normal. Los niños y adolescentes pueden tener taquicardias benignas relacionadas con la ansiedad, el ejercicio intenso o la fiebre, y eso no siempre significa nada. Pero si las palpitaciones ocurren en reposo, duran varios minutos, van acompañadas de mareo o desmayo, o hay antecedentes familiares de problemas del ritmo o muerte súbita, hay que estudiarlo. Consulta con nuestra unidad pediátrica.

Sí. Usamos técnicas sin fluoroscopia o con fluoroscopia mínima para reducir la exposición a radiación, y el procedimiento se adapta al tamaño del paciente. En niños con taquicardias supraventriculares que limitan su actividad o que no toleran bien la medicación, la ablación es una opción segura y con buenos resultados.

No hay una respuesta sin datos. Antes de tomar esa decisión hay que hacer lo que llamamos cribado preparticipativo: historia clínica, antecedentes familiares, ECG y, si hay indicación, prueba de esfuerzo y ecocardiograma. La Sociedad Española de Cardiología tiene un protocolo bien definido para esto. Hay personas con arritmia que pueden competir sin problema y otras que no deben hacerlo, o que necesitan condiciones específicas. Eso se decide con información, no a ciegas.

Revisión médica

Dr. Josep Brugada Terradellas, cardiólogo y especialista en arritmias cardíacas, codescubridor del síndrome de Brugada.

Dr. Josep Brugada Terradellas

Director de la Unidad de Arritmias
Cardiólogo y trabaja en electrofisiología, el área de la cardiología que estudia el sistema eléctrico del corazón.
Núm. colegiado: 28019

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