Los dispositivos cardíacos implantables son aparatos que se colocan dentro del cuerpo para controlar el ritmo del corazón o para prevenir la muerte súbita por arritmias graves. El implante de marcapasos y desfibrilador, junto con los dispositivos de resincronización cardíaca, es uno de los procedimientos que más ha cambiado el pronóstico de los pacientes con arritmias en las últimas décadas. Llevo más de treinta años implantando estos dispositivos, y lo que más me sorprende todavía es cuánto miedo genera el procedimiento en los pacientes antes de pasar por él, y cuánto alivio sienten después.
Puntos clave antes de empezar:
- El marcapasos trata los ritmos demasiado lentos (lo que llamamos bradicardia o bloqueo auriculoventricular); el desfibrilador automático implantable, el DAI, actúa ante arritmias que amenazan la vida.
- La terapia de resincronización cardíaca ayuda al corazón a contraerse de forma coordinada en determinados casos de insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida.
- El DAI ha demostrado eficacia en la prevención de la muerte súbita de origen arrítmico, tanto en prevención secundaria como en pacientes seleccionados en prevención primaria.
- El implante se hace con anestesia local y sedación; el alta suele ser al día siguiente.
- Con un dispositivo, la mayoría de los pacientes hace vida completamente normal.
¿Qué son los dispositivos cardíacos implantables?
Cuando en nuestra Unidad de Arritmias del Hospital Quirón Palmaplanas hablamos de dispositivos cardíacos, nos referimos a aparatos electrónicos que se colocan bajo la piel del tórax, conectados al corazón mediante unos cables muy finos que llamamos electrodos.
La Fundación Española del Corazón explica que el marcapasos envía impulsos eléctricos al corazón cuando este late por debajo de la frecuencia programada, mientras que el DAI combina esa función con la capacidad de detectar y tratar arritmias potencialmente letales mediante una descarga eléctrica. Son dispositivos distintos, con indicaciones distintas, aunque físicamente se parecen bastante: los dos consisten en un generador (la carcasa donde va la batería y la electrónica) colocado bajo la clavícula, y en uno o varios electrodos que llegan hasta el interior del corazón.
El tercer dispositivo, el de resincronización cardíaca (TRC), incorpora un electrodo adicional en el ventrículo izquierdo para coordinar la contracción de las dos cámaras inferiores del corazón.
Tipos de dispositivos

El marcapasos convencional está pensado para la bradicardia, es decir, cuando el corazón late demasiado despacio de forma sostenida o intermitente. También se usa en los bloqueos auriculoventriculares, que son interrupciones en la conducción eléctrica entre las aurículas y los ventrículos. El dispositivo comprueba el ritmo continuamente y, cuando baja del umbral programado, envía un impulso para estimularlo. La mayoría de los pacientes me dicen que en unos meses dejan de pensar en él.
El DAI funciona de otra forma. También monitoriza el ritmo de forma continua, pero su objetivo es detectar arritmias graves, como la fibrilación ventricular o la taquicardia ventricular, y tratarlas de forma automática. Primero intenta revertirlas con una ráfaga de estímulos rápidos, lo que llamamos estimulación antitaquicardia, y si eso no basta, aplica una descarga eléctrica. Según los datos publicados en la Revista Española de Cardiología, el DAI ha demostrado su eficacia en la prevención de la muerte súbita arrítmica, tanto en pacientes que ya han sufrido una arritmia grave como en grupos seleccionados sin antecedentes previos. Más información en la sección de prevención de muerte súbita de nuestra web.
La TRC está indicada en un grupo más concreto: pacientes con insuficiencia cardíaca, fracción de eyección reducida y disincronía entre los ventrículos. En muchos de estos pacientes, se combina la TRC con un DAI en el mismo generador.
¿Cuándo se implanta cada uno?
La indicación más frecuente del marcapasos es la bradicardia sintomática. El paciente llega a consulta con mareos, síncopes o un cansancio sin otra causa aparente, y el Holter confirma que el corazón va demasiado lento. También lo implantamos en los bloqueos auriculoventriculares de segundo y tercer grado, donde la señal eléctrica entre aurículas y ventrículos se interrumpe.
La indicación más clara del DAI es haber sobrevivido a una taquicardia ventricular grave o a una fibrilación ventricular. Eso es la prevención secundaria, y en esos casos la decisión es bastante directa. En prevención primaria, la indicación es menos directa. El criterio más usado es la fracción de eyección, que es el porcentaje de sangre que el corazón expulsa con cada latido, por debajo del 30-35% en pacientes con insuficiencia cardíaca sintomática, según los criterios recogidos en la Revista Española de Cardiología. En mi experiencia, esa cifra es un punto de partida, no una respuesta automática: hay pacientes con fracción de eyección del 28% a los que no implantaría un DAI, y otros al 35% en los que sí lo haría, dependiendo del resto del cuadro clínico.
La TRC se reserva para un grupo más concreto: pacientes con insuficiencia cardíaca, fracción de eyección igual o inferior al 35%, y bloqueo de rama izquierda con QRS superior a 130 milisegundos en el electrocardiograma, lo que indica que los dos ventrículos no se contraen al mismo tiempo.
¿Cómo es el implante?
El implante se hace con anestesia local y sedación. El paciente está cómodo y sin dolor, y podemos hablarle durante todo el procedimiento. La duración ronda entre una y dos horas, según el tipo de dispositivo.
En la Unidad de Arritmias del Hospital Quirón Palmaplanas, los doctores Ernesto Trucco y Gustavo Alvarenga llevan años realizando estos implantes. La técnica empieza con una incisión pequeña bajo la clavícula izquierda: a través de ella accedemos a la vena subclavia o a la cefálica, introducimos los electrodos hasta las cavidades del corazón, y colocamos el generador en el espacio que creamos bajo la piel. Antes de cerrar, comprobamos que el dispositivo detecta y estimula correctamente y ajustamos los parámetros según el perfil del paciente.
El alta es al día siguiente en la mayoría de los casos. El brazo del lado del implante tiene que guardar reposo relativo unas tres o cuatro semanas, para que los electrodos se fijen bien al músculo cardíaco. Pasado ese tiempo, no hay restricciones.
Vivir con un dispositivo
Aquí es donde más preguntas nos hacen los pacientes, y donde más tiempo dedicamos en consulta.
Los dispositivos modernos son en su gran mayoría MR-conditional, es decir, compatibles con la resonancia magnética bajo condiciones específicas de seguridad. Antes de cualquier resonancia, hay que informar al médico que lleva el seguimiento del dispositivo y al servicio de radiología, para reprogramarlo si es necesario. No es un impedimento real, pero es un paso que el paciente no debe saltarse.
Los arcos de seguridad de los aeropuertos no dañan ni el marcapasos ni el DAI. Lo que pueden hacer es detectar el metal del generador. La solución es llevar siempre la tarjeta de identificación del dispositivo (que se entrega en el momento del implante) y mostrársela al personal de seguridad. Con eso, usan un detector manual y no hay ningún problema.
El ejercicio físico es posible para la mayoría de los pacientes con marcapasos. Para los pacientes con DAI, depende del diagnóstico de base y del motivo del implante, algo que revisamos de forma individualizada en cada visita. También quiero destacar que, en muchos casos, los límites acaban siendo menos restrictivos de lo que el paciente asumía al principio.
Seguimiento y monitorización a distancia
La monitorización remota ha cambiado bastante la forma en que hacemos el seguimiento de estos dispositivos. El paciente tiene en casa un transmisor pequeño que recoge los datos durante la noche y los envía al centro. Al día siguiente ya hemos revisado si el dispositivo detectó alguna arritmia, cómo está la batería y si los electrodos funcionan bien. Sin que el paciente se haya movido de casa.
El Registro Español del Desfibrilador Automático Implantable, publicado en 2024 en la Revista Española de Cardiología, muestra que España mantiene uno de los volúmenes más altos de Europa en implante y seguimiento de DAI.
En la Unidad de Arritmias de Palmaplanas usamos un sistema de monitorización avanzado que permite hacer muchas revisiones a distancia. Las presenciales siguen siendo necesarias, pero con menos frecuencia para la mayoría de los pacientes.
Tiene preguntas sobre si un dispositivo cardíaco podría estar indicado en su caso? Puede solicitar cita en nuestra unidad.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacerme una resonancia con marcapasos?
Los dispositivos más modernos son MR-conditional, es decir, compatibles con la resonancia magnética bajo condiciones específicas. Antes de la prueba hay que avisar al cardiólogo que lleva el seguimiento y al servicio de radiología: según el modelo, el dispositivo tiene que reprogramarse antes de entrar al escáner. Los modelos más antiguos pueden tener restricciones. No dé nada por sentado. Compruébelo con su médico antes de la prueba.
¿Cuánto dura la batería de un marcapasos o un DAI?
Los marcapasos convencionales duran entre ocho y doce años, según el modelo y el uso que haga de él. Los DAI, al consumir más energía, duran entre cinco y ocho años. Cuando la batería llega al nivel de reposición, cambiamos el generador en un procedimiento más sencillo que el implante inicial: los electrodos ya están en su sitio y no hay que tocarlos.
¿Notaré la descarga de un desfibrilador?
Sí. Es como un golpe fuerte en el pecho, muy intenso pero que dura fracciones de segundo. Si recibe una descarga, comuníqueselo a su cardiólogo. Una descarga aislada suele significar que el dispositivo hizo lo que tenía que hacer. Si son repetidas en poco tiempo, busque atención médica ese mismo día.
¿Puedo usar el móvil y pasar los arcos del aeropuerto?
El móvil no supone ningún problema. La única precaución es no llevarlo en el bolsillo del pecho directamente sobre el generador, aunque en los dispositivos modernos la interferencia real es mínima. En los aeropuertos, lleve la tarjeta de identificación del dispositivo y el personal de seguridad usará un detector manual en lugar del arco.
¿Cada cuánto se revisa el dispositivo?
Con monitorización remota, muchas revisiones se hacen a distancia y el paciente no tiene que desplazarse. Las presenciales son cada seis a doce meses en la mayoría de los casos, aunque esto varía según el dispositivo y la situación de cada paciente.

