La prevención de la muerte súbita cardíaca empieza por identificar a las personas con riesgo antes de que ocurra ningún evento. En la Unidad de Arritmias del Hospital Quirón Palmaplanas hacemos esa valoración de forma sistemática: riesgo individual, estudio familiar cuando hay antecedentes, y decisión sobre qué medidas tienen sentido en cada caso.
Con frecuencia, cuando un paciente llega a nuestra consulta, el riesgo lleva tiempo presente. Síncopes de esfuerzo atribuidos al calor, palpitaciones que se habían achacado a la ansiedad, episodios que pasaron sin evaluación. Al revisar la historia clínica junto con ellos, lo que falta no es información, es que alguien haya conectado esos síntomas con el corazón.
Lo que conviene saber antes de seguir:
- La muerte súbita la produce, en la mayoría de los casos, una fibrilación ventricular, que es lo que se conoce como una arritmia grave donde el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz.
- Cuando hay un caso en la familia, los parientes de primer grado tienen hasta un 50% de probabilidades de haber heredado la misma cardiopatía, en las enfermedades con herencia autosómica dominante.
- El 96% de las muertes súbitas ligadas al deporte ocurren en deportistas recreativos, no en atletas con seguimiento médico.
- El estudio genético llega a un diagnóstico en hasta el 35% de las muertes con autopsia cardíaca normal.
- La valoración combina electrocardiograma, ecocardiograma, prueba de esfuerzo y estudio genético cuando está indicado.
¿Qué es la muerte súbita cardíaca?
La muerte súbita cardíaca es una parada del corazón, repentina, causada en la mayoría de los casos por una fibrilación ventricular. En esa arritmia los ventrículos, que son las cavidades que bombean sangre al cuerpo, empiezan a latir de forma caótica y dejan de hacer su función. Sin una desfibrilación en los primeros minutos, el desenlace es fatal.
Casi siempre hay una cardiopatía subyacente que no se había diagnosticado. En los pacientes que he valorado tras una parada cardíaca reanimada, al revisar la historia clínica había síntomas que llevaban tiempo presentes: síncopes de esfuerzo, episodios de palpitaciones, o un electrocardiograma con alteraciones que alguien había visto pero no había seguido.
¿Quién tiene más riesgo?
Los perfiles de riesgo están bastante bien definidos. Los antecedentes familiares de muerte súbita en personas menores de 45 años son, en mi experiencia, el factor que más peso tiene. Después vienen los síncopes durante el esfuerzo físico, las palpitaciones con sensación de pérdida de conciencia, y las enfermedades hereditarias ya conocidas: miocardiopatía hipertrófica, síndrome de QT largo, síndrome de Brugada.
El síndrome de Brugada es uno de los que más trabajo en esta unidad. Afecta entre el 5 y el 12% de la población española de riesgo, según la Fundación Española del Corazón, y es la causa más frecuente de muerte súbita en adultos jóvenes sin cardiopatía estructural visible. Hay bastante gente que lo tiene sin saberlo.
Muerte súbita y deporte
Aquí hay un dato que sorprende a mucha gente: según la Sociedad Española de Cardiología, el 96% de las muertes súbitas asociadas al deporte ocurren en deportistas recreativos. No en atletas de élite con controles médicos periódicos, sino en personas que salen a correr el fin de semana o que llevan meses apuntados al pádel.
Un análisis de 288 casos publicado en la Revista Española de Cardiología confirmó que la práctica totalidad de esas muertes tenía una causa cardiovascular: cardiopatías estructurales no diagnosticadas, sobre todo miocardiopatía hipertrófica en los más jóvenes.
Esto no significa que hacer deporte sea peligroso, al contrario. El problema es hacer deporte intenso sin haber descartado antes una cardiopatía de riesgo cuando hay motivos para sospecharla. Para deportistas jóvenes y adolescentes, coordinamos la evaluación con nuestra consulta de cardiología pediátrica.
Estudio de la familia
Cuando en una familia ha habido una muerte súbita, o cuando alguien tiene un diagnóstico de cardiopatía hereditaria, estudiar a los familiares de primer grado no es una opción, es parte del protocolo.
Las enfermedades más frecuentemente implicadas, como el síndrome de Brugada, la miocardiopatía hipertrófica o el síndrome de QT largo, tienen herencia autosómica dominante. Lo que eso quiere decir en la práctica es que cada hijo, hermano o padre de un afectado tiene, de media, una probabilidad del 50% de haber heredado la misma alteración, según el protocolo de actuación en cardiopatías familiares publicado en la Revista Española de Cardiología.
El proceso empieza por reconstruir el árbol genealógico con todos los antecedentes cardíacos conocidos. A partir de ahí definimos a qué familiares estudiar y con qué pruebas. Cuando está indicado, realizamos también un análisis genético estructurado que completa el diagnóstico y orienta el seguimiento del resto de la familia.
¿En qué consiste la valoración?
La evaluación inicial del riesgo incluye, como mínimo, un electrocardiograma de 12 derivaciones, un ecocardiograma y, según el perfil clínico del paciente, una prueba de esfuerzo y un Holter de 24 o 48 horas.
Cuando sospechamos una canalopatía, que es el nombre que damos a las enfermedades eléctricas del corazón sin alteración estructural visible, añadimos el estudio genético. Según los datos publicados en la revista Cardiocore, el análisis genético llega a un diagnóstico en hasta el 35% de los casos de muerte súbita con autopsia cardíaca normal. Eso tiene un impacto directo en cómo actuamos con el resto de la familia.
En casos de sospecha de síndrome de Brugada, yo uso de forma rutinaria el electrocardiograma con derivaciones derechas en posición alta, porque el patrón característico a veces solo aparece al desplazar los electrodos. Es una maniobra sencilla que cambia el diagnóstico en un número considerable de pacientes.

¿Cómo se previene?
La primera línea de prevención es identificar a quién tiene riesgo antes de que ocurra nada. Una vez que hay un diagnóstico, el tratamiento depende de la enfermedad concreta y del nivel de riesgo individual.
En algunos pacientes basta con vigilancia periódica y algunos ajustes concretos: evitar ciertos fármacos, tratar la fiebre con rapidez en el caso del síndrome de Brugada, o moderar la intensidad del ejercicio. En otros el tratamiento incluye fármacos antiarrítmicos. Y en los casos con mayor riesgo de arritmias malignas, la solución es el implante de un desfibrilador automático, que detecta la fibrilación ventricular y la interrumpe en cuestión de segundos.
Si tienes antecedentes familiares de muerte súbita, o alguno de los síntomas que he mencionado, la valoración en la Unidad de Arritmias del Hospital Quirón Palmaplanas es el primer paso. Puedes solicitar cita a través de unidadarritmias.org.
Preguntas frecuentes
¿La muerte súbita avisa con síntomas?
En bastantes casos sí. El síncope durante el esfuerzo es el que más me preocupa cuando llega a consulta, porque la mayoría de los pacientes que lo han tenido lo habían interpretado como algo banal. Las palpitaciones con sensación de pérdida de conciencia también. Son síntomas que a veces llevan meses o años sin que nadie haya pedido un electrocardiograma.
¿Si un familiar murió de forma súbita, debo hacerme pruebas?
Sí, especialmente si la muerte ocurrió en una persona menor de 45 años y sin causa clara identificada. El estudio de familiares de primer grado forma parte del protocolo de actuación en cardiopatías familiares. En nuestra Unidad de Arritmias coordinamos todo ese proceso.
¿A qué edad conviene estudiar a los niños de la familia?
Depende de la enfermedad. En canalopatías como el síndrome de QT largo o el síndrome de Brugada, el diagnóstico temprano en edad pediátrica tiene importancia real, porque hay medidas preventivas que se pueden tomar desde entonces. Lo valoramos caso a caso, sin una edad fija de corte.
¿El deporte es peligroso si tengo antecedentes familiares?
La respuesta depende de lo que encuentre la valoración. En muchos casos, una vez descartada la cardiopatía o establecido el diagnóstico y el nivel de riesgo, la persona puede seguir haciendo deporte sin restricciones. En otros hay que ajustar el tipo de actividad o la intensidad. Pero eso lo decidimos con una prueba de esfuerzo y un Holter encima de la mesa, no de entrada.
¿Un desfibrilador previene la muerte súbita?
El desfibrilador automático implantable no impide que aparezca la arritmia, pero la interrumpe cuando ocurre. En pacientes con alto riesgo de fibrilación ventricular, es el tratamiento más eficaz disponible para evitar un desenlace fatal. El implante y el seguimiento del dispositivo forman parte de los servicios que ofrecemos en la Unidad.

